El tesón de quien decide estudiar Enfermería

Cumplir los dieciocho años –o la edad que sea, en el caso de que las condiciones personales sean otras- y optar por matricularse en el Grado de Enfermería es una decisión que requiere ser madurada. Hay que lleva en la sangre la vocación de ser enfermero o enfermera y lo tiene my claro; también hay quien decide probar y dejarse enamorar –o desenamorar- por los encantos de esta profesión.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que la Enfermería es una profesión que requiere de un cierto sentimiento de filantropía y de afecto hasta el resto de seres humanos. Pocas cosas más bonitas hay que servir de ayuda al prójimo; pero, ojo, también habrá que tener bien claro que Enfermería y Medicina no son los mismo, y que cada disciplina tiene un terreno muy bien acotado donde desarrolla su actividad.

Pero estudiar el Grado de Enfermería no es ningún trámite. Las enseñanzas son muchas, y oscilan desde tareas básicas de aseo y confort del paciente hasta labores más complejas y cercanas a la labor de acompañamiento del profesional médico. Siempre hay excepciones, pero por lo general, los trabajadores del ámbito de la Enfermería sienten verdadero amor por su trabajo, algo que en otras profesiones no es tan usual.

Los conocimientos científicos y humanistas que el Grado de Enfermería agrega a la persona también son dignos de tener en cuenta. es importante conocer cuál es el programa de asignaturas de los cuatro años de Universidad en que se adquirirán los conocimientos; puede ser que en primero y segundo curso el atractivo de Enfermería sea menor al estar enfocado a la parcela de aseo y asistencia básica, pero segundo y tercer curso pueden llegar a resultar apasionantes y mucho más llevaderos. Así que si el gusanillo de la Enfermería lo llevas muy adentro, adelante, a servir a la sociedad y a intentar vivir de lo que te gusta.