Factores para elegir silla de ruedas

El coraje, la capacidad y el sentido de superación y de adaptación al medio que las personas en silla de ruedas demuestran es por lo general más que admirable. Muchas son las barreras que estas personas se encuentran en su día a día, ya sea en el domicilio, en los centros de estudio, en las empresas de trabajo o en el propio urbanismo de la urbe.

Estos obstáculos hacen la vida más difícil. Por tanto, para evitar problemas agregados a todos estos que la sociedad aún no ha sabido ir corrigiendo, es óptima que la persona con discapacidad física disponga de una silla de ruedas lo más adaptado posible a sus necesidades.

A la hora de elegir silla de ruedas hay que tener diversos factores en cuenta y no efectuar la adquisición a la ligera. La anchura del asiento puede de ser uno de los focos de donde procedan los incordios, por lo que, previamente, el individuo debe haberse sentado y haber comprobado la total comodidad. Para los más delgados, un ancho de entre 38 y 40 centímetros sería lo correcto; para las personas más grandes o gruesas, el asiento mejor debería andar entre los 48 y los 51 centímetros; sin embargo, la medida más frecuente es la que se extiende por los 43 centímetros, ya que es más fácil amoldarla.

Los reposabrazos, o soportes para los brazos, también deben ser analizados con mimo. Hay que estar seguros de que el cuerpo de la persona con discapacidad se adapta con comodidad a la profundidad y la altura del asiento. Que la altura del respaldo sea la correcta será fundamental para que la espalda no quede en una posición incómoda o perjudicial para el cuerpo. Las ruedas serán otro factor de silla de ruedas a tener en cuenta, ya que, si van a utilizarse al aire libre, lo correcto sería que todas fueran neumáticos. Los frenos de la silla y los aros para las manos son otras de las partes que hay comprobar que aportar comodidad y no restan.